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Apoyo familiar a la lactancia materna.

Mujer amamantando.
Foto extraída del blog Mother's milk
Si quieres apoyar correctamente la lactancia de las personas que conoces y quieres hay una serie de principios básicos que debes tener en cuenta.

  1. Salvo que existan problemas fisiológicos o no haya habido un correcto desarrollo del pecho durante el embarazo (lo que constituye un porcentaje muy pequeño de mujeres), todas las mujeres podemos dar el pecho. Es decir, todas tenemos leche. Si al principio puede parecernos que no, es porque la cantidad de calostro que aparece los primeros días es muy pequeña, pero suficiente para alimentar al bebé. Piensa que el estómago de un recién nacido con un día de vida es del tamaño de una cereza.
  2. Toda la leche materna es nutritiva. No existe la famosa "leche que es como agua y no sirve para alimentar al bebé". La primera leche que aparecerá es el calostro, de color amarillo, pero no porque tenga más grasa. La leche materna madura es blanca y menos densa que la de vaca, pero cubrirá mucho mejor que cualquier otra leche las necesidades nutricionales de tu hijo.
  3. La forma más sencilla y recomendable de incrementar la producción de leche (siempre que no existan mayores problemas) es aumentar la frecuencia de las tomas. Así que si ves a una mujer agobiada porque le parece que no tiene leche, anímale a que ponga a su bebé al pecho con más frecuencia o se extraiga más leche de forma manual o mecánica.
  4. El cuerpo no deja de producir leche cuando al niño alcanza determinada edad y, por lo tanto, el pecho no se "seca" de la noche a la mañana. Es cierto que la disminución del número de tomas al introducirse la alimentación complementaria hace que disminuya la producción de leche, pero ésta no se acaba de repente. El niño podrá seguir disfrutando del alimento y el amor que el pecho de su madre le ofrece tanto tiempo como ambos deseen. 


He aquí una sugerencias que Mely de "Del útero a la teta" nos ofrece para apoyar a las mujeres que tenemos cerca de nosotros y acaban de parir, sin necesidad de ser especialistas en lactancia.


  1. "Asegúrate de que ella ha pedido tu opinión. Puede que simplemente necesite que alguien se siente a su lado y sonría o asienta sin hablar. Puede que necesite ser escuchada en vez de escuchar.
  2. Intenta dejar que ella haga todo lo referente a su bebé, en vez de hacerlo tú. Sé que tu ofrecimiento nace desde la generosidad, pero creo que no es la mejor manera de que ella se sienta segura en su nueva maternidad. Si quieres hacer cosas por ella, friega los platos, ponte tú el café (y de paso le preguntas qué quiere ella) y si puedes llévale un par de tuppers con comida. Es el mejor regalo que puedes hacerle.
  3. Si ella te pregunta cómo puede dar mejor el pecho a su bebé, intenta explicarle cómo hacerlo en vez de meter tú las manos. Este es un error que incluso muchas asesoras de lactancia cometemos (me incluyo). En nuestro afán de ayudar, hacemos, pero no dejamos que hagan. Damos peces, pero a veces no dejamos que pesquen por ellas solas. Bien, pues ahora ellas son las madres. Esta actitud las empoderará en vez de invalidarlas.
  4. Hay algunos casos en los que una asesora de lactancia es necesaria. Pero realmente, si esa madre hubiera tenido el parto que hubiera querido, un embarazo deseado y conectado con su bebé, la fisiología del pecho y de la boca del bebé no están alteradas y encuentra el apoyo necesario e incondicinal en su entorno cercano, nosotras somos absolutamente prescindibles. Soy consciente de que decir esto me quita trabajo. Pero es cierto. Porque esa madre estará empoderada, se sentirá validada como madre y tendrá la confianza suficiente para sacar adelante su lactancia. Muchas veces esa madre “sólo” necesita un hombro y un par de orejas amigas.
  5. Dicho esto, paso a decirte unas pocas indicaciones fáciles para hacer una asesoría “aficionada” o “de andar por casa”:
  • El pecho se da a demanda. A demanda quiere decir a demanda. Y a demanda es a demanda. ¿Qué parte de “a demanda” no se entiende? No es “a demandilla” o “a demanda, más o menos” o “todavía no le toca, no han pasado las tres horas” o sacarle la teta de la boca al bebé justo cuando está sacando la parte más grasa de la leche. Y si me apuras, como dijeron en el  último curso al que asistí (impartido por Noelia de Teta e coliño) también a oferta (si un bebé está más de 3 horas durmiendo, ha tenido bajo peso al nacer o para evitar mastitis). Cuando esa madre ponga al bebé al pecho en vez de decirle “¿Otra vez?” “Se va a empachar” o cosas por el estilo, felicítale por su actitud.
  • Las tomas nocturnas son importantes. Muy importantes. Una de las hormonas de la lactancia (la prolactina) tiene su máximo pico en esas horas. Y es importante mantener ese pico. Los mal llamados “bebés buenos” (nunca he entendido que a una criatura recién venida a este mundo se la pueda llamar “mala”) que duermen toda la noche desde que nacen, o que duermen muchas horas en general, raramente tienen lactancias exitosas, duraderas y/o exclusivas. Si ese bebé se despierta por la noche, quiere decir que es evolutivamente inteligente. Felicítalo y de paso, felicita a su madre otra vez, que nunca está de más. Aclaro: hay que despertar al bebé de noche si es un recién nacido con lactancia en proceso de establecimiento. Si es un bebé de 3 meses que duerme toda la noche con una lactancia ya establecida y feliz,  ¡ni tocarlo! Felicita a esa madre, a ese bebé y como mucho envídiala sanamente.
  • Si la madre te pregunta o tiene dudas sobre colocación del bebé al pecho hay unas pautas fáciles que puedes darle: ponerlo barriga con barriga, acercar al bebé a la teta y no viceversa, apuntar con el pezón al labio superior, que agarre buena parte de la areola, que tenga los labios evertidos (hacia afuera), echar con un dedito el mentón del bebé suavemente hacia atrás para que favorezca abrir más la boca, que mueva toda la mandíbula, que no haga chasquidos extraños, que no hunda los mofletes, que a la madre no le duela… Porque si a ella no le duele y esa bebé va bien (gana peso y hace caca y pis) mejor no digas nada a no ser que veas un agarre realmente pésimo, pues podrías minar su recién adquirida confianza.
  • El bebé necesita brazos, sí. No se malacostumbra, ni es un caradura, ni nada de eso. Es, de nuevo, evolutivamente inteligente. Sabe instintivamente que así no lo va a atrapar ninguna fiera, que así tendrá el alimento a su alcance y podrá expulsar los eventuales gasecillos que tenga. Puedes ofrecerle a esa madre (si la ves interesada) información sobre un portabebés ergonómico, o prestarle o regalarle uno (si tu presupuesto es bajo, los hay de segunda mano y es un regalo que agradecerán ambos)"
Otros consejos útiles que podemos añadir para la estancia en el hospital y los primeros días en casa:
  1. Intenta evitar las visitas de compromiso. Toda la ayuda que puedas ofrecer será bien recibida, pero en estos momentos la madre y el bebé están conociéndose poco a poco y no van a poder atenderte debidamente. Si esperas un poco más, todos disfrutaréis el doble.
  2. Si decides acudir al hospital, procura no coger el niño en brazos sin pedir permiso. Los bebés son seres que a todos nos producen mucha ternura, pero ahora es probable que a la madre y el niño les apetezca estar juntos, siempre que sea posible. Pide permiso a una y al otro si quieres cogerle. Nunca se lo arrebates de los brazos. Si el niño llora es más fácil que le calmen los brazos de su madre o su padre que los de otra persona.
  3. Intenta evitar "diagnosticar" a la madre y al bebé. En estos momentos la madre (especialmente si es primeriza) quizá se encuentre algo confundida, agobiada y preocupada por la nueva situación a la que se enfrenta. Hay tantas experiencias de crianza y de lactancia como niños y padres. No hay dos iguales. Así que si la madre comparte contigo sus preocupaciones, no las confirmes o las niegues por cumplir: si te parece que no puedes ayudarle, recomiéndale acudir a alguien que realmente le pueda aconsejarle.

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